La Liturgia Católica y el Flamenco, unidos en San Francisco

Si tuviéramos que calificar el acto de la Misa Flamenca que se celebró el pasado día 26 de diciembre en la Iglesia de Santiago del Convento de San Francisco de Vélez-Málaga, lo haríamos con un «memorable». Con la Iglesia completa en su aforo, exigido ahora como consecuencia de las medidas sanitarias, los cantaores Miguel Ángel, Jesica, Mari Carmen, Genoveva, Laura, Gema y el guitarrista, Rubén Portillo, nos hicieron a todos emocionarnos con la unión de la liturgia de la Iglesia y el cante flamenco.

El Guardián Fr. José Antonio Naranjo Oliva, en la monición de Entrada enmarco la Celebración de la Eucaristía y saludó a los asistentes, fue explicando las distintas partes que se compone la Misa, presidida por Fr. Salvador Jiménez Durán, que iban a ser cantadas: El Introito, “A la puerta de un rico avariento”, campanilleros. “Ten Piedad”, aires de soleá; Gloria, aires de verdial y jabera; Ofrenda: “La Huida” antiguos villancicos veleños, “Santo”, por aires rítmicos de nanas, en la Comunión y en la Veneración de la Imagen del Niño Jesús varios villancicos finalizando el acto de hoy, que se puede considerar de profunda emoción. Los fieles que participaron en la Eucaristía, presenciaron la mezcla conmovedora del fervor religioso de la misa católica con la tradición y la carga emocional del cante y toque flamenco que cuando se hace con el corazón, como lo hicieron cada uno de ellos, trasciende el mero acto físico de cantar y llega a colocarse en un estado emocional profundo.

Una estrecha ligazón existe entre el flamenco y la religión católica. Una de las expresiones de mayor notoriedad son las misas flamencas, las cuales tienen su origen en la constitución del Concilio Vaticano II (1963), que permitió promover la música tradicional de los pueblos, tanto en las escuelas como en las acciones sagradas.
Incluso, Fray Gabriel del Estal, indicó que “el flamenco es ya de suyo una oración. Se puede expresar con él todos los sentimientos. Pero los más profundos, como los religiosos, son los que más propiamente le van. Pedir a Dios ayuda por la incomprensión de los hombres, por los males de la sociedad, por las desgracias y pecados del mundo, es flamenco de ley” (cfr. ABC,l3-X-l972).

La Navidad es un momento muy especial del año en el que las emociones y las celebraciones son más intensos de lo habitual. La alegría de los reencuentros, la nostalgia por los que no están, la ternura, el amor… sentimientos que están representados también en el cante flamenco, como no podía ser de otra manera.

En definitiva, los villancicos, al igual que el cante flamenco, son la expresividad de una emoción, en este caso, júbilo, alegría, celebración, fuertemente vinculados a la espiritualidad y la religiosidad que emana de sus letras, así como al ambiente y a la unión que se genera del simple acto de compartirlos con las personas de nuestro entorno.

Nuestro más sincero agradecimiento desde la Fraternidad Franciscana a Jesús Manuel Hinojosa Jiménez y Alejandro Gallego Cabello por su colaboración en la recepción y ubicación de los fieles; a Miguel Ángel, Jesica, Marí Carmen, Genoveva, Laura, Gema y al guitarrista Rubén Portillo. A la colaboración de Don Salvador Conde y al área de Cultura, en la persona de la Concejala de Cultura Cynthia García Perea, del Excelentísimo Ayuntamiento de Vélez-Málaga.

A todos Feliz Navidad.

Fray Jose Antonio Naranjo.

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