El virus que cambió el mundo. XXXVI Semana de Franciscanos por la Paz

Después de pasar quince días en el hospital a consecuencia del positivo en la enfermedad del coronavirus, COVID-19, que he sufrido en mi propia persona, tuve como libro de cabecera, aparte de todas las ayudas de mis hermanos del Grupo de San Francisco, de la Fraternidad Franciscana, y de los profesionales de la medicina y auxilios espirituales, la lectura entrañable de uno de los «profetas mayores» del siglo XXI, Nicolás Castellanos, hermano, pastor y testigo del Resucitado, al lado de los pobres en su querida Bolivia.

Este libro tiene como título: Renovación en el Espíritu después del coronavirus. A lo largo de las 269 páginas, nos hace ver la vulnerabilidad del ser humano que ha quedado de manifiesto en esta pandemia, junto a otras muchas que ya estaban en una humanidad herida. La renovación en el Espíritu nos lleva a salir al encuentro de las personas, de las instituciones sociales y eclesiales, y aplicar el criterio de la humanización traído por Jesús −el Señor de la historia− para que, humanizándonos, podamos cambiar el mundo desde los últimos y hacer con ellos lo que nadie hace: «darles vida, esperanza, felicidad», ganas de vivir y curar sus heridas.

Cuando leemos el Evangelio nos damos cuenta de que los grandes problemas que preocupan a Jesús son la salud y las riquezas. Poner remedio a los problemas de salud era fundamental en la vida de los seres humanos. Y, junto a eso, la preocupación en el abandono material de los bienes, la justa distribución de la riqueza, para ayudar y proteger a los débiles y necesitados de modo igual. Nuestra única seguridad está en Jesús para apuntar al futuro con esperanza, para responder a los problemas que nos atormentan y que interesa resolver: los temas relacionados con la salud y el bienestar de todo el mundo; desde ahí, podemos afrontar la resurrección en el Espíritu.

Nos toca poner en marcha en estos momentos en la Iglesia actitudes de salida para levantar al caído, sanar al enfermo, curar al herido y tener una clara actitud solidaria para con nuestros hermanos más pobres y necesitados, ante este virus que ha cambiado a la humanidad y ha despertado una crisis de sentido ante la vulnerabilidad humana.

Se nos pide que tengamos  una sensibilidad para valorar lo cotidiano, lo frágil, lo pequeño, para poner en el centro la persona. Recordamos a Eduardo Galeano cundo nos dice:

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños,

haciendo cosas pequeñas

puede cambiar el mundo”.

Un gran sueño es introducir en este mundo globalizado un humanismo que incorpore a los descartables del sistema, a los excluidos y todo lo que supone los cuidados de la hermana tierra y de los hermanos; creando fraternidades de vida que asuman: “el gozo y la esperanza,

la angustia y la tristeza de los hombres de nuestros días, sobre todo de los pobres y de toda clase de afligidos. Son también gozo y esperanza, tristeza y angustia de los discípulos de Cristo y nada hay verdaderamente humano que no tenga resonancias en su corazón” (Gaudium et Spes 1). 

La renovación en el Espíritu exige ser hoy hombres y mujeres que, en la Iglesia, crean  fraternidades enviadas a evangelizar a los pobres. «Solo las personas de Espíritu pueden dar un giro nuevo a la civilización y a la historia, porque “el Espíritu tiende a la vida y a la paz” (Rom 8,6). El mundo del mañana es de los están subidos en esa utopía».

Hemos de aceptar el reto que nos recuerda Pedro Casaldáliga:

Es tarde, pero es nuestra hora.

Es tarde, pero es todo el tiempo

que tenemos a mano

para hacer el futuro.

Es tarde, pero somos nosotros

esta hora tardía.

Es tarde, pero es madrugada, si insistimos un poco.

 Los franciscanos queremos sumarnos al reto de la historia que nos toca vivir y asumir. Un año más, y ya van XXXVI semanas por la Paz, queremos asomarnos en la reflexión, celebración, y profundización en la espiritualidad, para acercarnos al “virus que cambio el mundo” y, que supone para todos una Renovación en el Espíritu. Podéis seguirnos del 3 al 9 de mayo a través del canal Youtube: Grupo San Francisco. También en franciscanos granada. Paz y Bien.

Severino Calderón Martínez, ofm
Animador del Grupo de San Francisco

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