La Fiesta de la Sagrada Familia

Es una Fiesta universal de la Iglesia que celebra la unidad familiar divina y humana de Jesús, María y José. Nos invita a acoger, vivir y proclamar la verdad y la belleza de la familia, según el plan de Dios que quiso nacer bajo una humilde familia para hacer brillar su luz a todas las naciones. Fiesta que nos lleva a la interiorizar la santa vivencia de aquella familia en donde se desarrolló el Hijo de Dios.

Se celebra generalmente el domingo después de Navidad (este año, el domingo 29 de diciembre).

La Sagrada familia es el modelo de virtudes de todas las familias. Así Dios lo quiso, nacer en el seno de una familia, formada por José María y Jesús, en donde el Hijo de Dios fue acogido con gozo, donde nació pobre y humilde, donde creció y se educó como hombre, obediente a Dios, a María y a José, en la cual se evocaban todas las mejores virtudes domésticas que deben reinar en el hogar de todas las familias del mundo.

Es una fiesta de devoción que se difundió entre el pueblo a partir del siglo XVII y varias congregaciones religiosas nacieron bajo esta advocación: Uno de los países en los que se extendió de un modo especial fue Canadá, donde en 1863, en la ciudad de Montreal se fundó la asociación de la Sagrada Familia, y ese mismo año se celebró por primera vez la fiesta.

El Papa León XIII hace referencia a Canadá en su carta "Nemimen Fugit de 1892.

El 26 de octubre de 1921 la Sagrada Congregación para la Liturgia amplió la Fiesta de la Sagrada Familia a la Iglesia Universal y, a partir de la revisión del calendario litúrgico de 1969, se trasladó del primero domingo después de Epifanía al domingo de la octava de navidad.

Enseñanzas de la Sagrada Familia.

José es un modelo de obediencia total. Obedece sin quejarse. No dice una palabra. Sabemos poco de él, pero su rápida obediencia es fundamental para que se cumpla el plan de Dios. Ante los problemas familiares, José no se divorcia ni abandona su familia ni pone condiciones a su amor.
Debemos parecernos a Jesús. Cuando nace un niño, inmediatamente buscamos parecidos: "Tiene los ojos como los del padre". "Se parece a la madre". Parecidos genéticamente transmitidos de generación en generación.

San Pablo nos invita hoy (Col 3, 12-21) a parecernos a Cristo por ser de la familia de Dios. Debemos reflejar la bondad y santidad de nuestro Padre Dios y de nuestro hermano Jesucristo. La gente que nos mira y observa debería decir: "Cómo se parecen a Jesús" Nos debemos parecer, no por nuestros ojos ni por la nariz, sino por nuestra mente y nuestro corazón, por nuestra manera de vivir y de amar, por nuestros valores. "Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada", nos recomienda hoy San Pablo.

A la familia se la define como "Escuela del amor" e "Iglesia doméstica". En la Iglesia celebramos los sacramentos pero en la familia celebramos los "sacramentales", esos pequeños ritos que nos recuerdan a Dios y lo hacen presente en nuestras actividades: rezar al comer, al ir a dormir, tener imágenes religiosas. La familia es el lugar providencial donde somos formados como humanos y como cristianos. Nuestra familia es donde crecemos en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres.

¿A qué nos invita la Sagrada Familia?

La Fiesta de la Sagrada Familia nos invita a acoger, vivir y proclamar la verdad y la belleza de la familia, según el plan de Dios. La familia es una comunión íntima de vida y amor, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, abierto al don de la vida humana, y al amor para siempre. Todas las familias del mundo en que vivimos hoy, deben siempre acudir al amparo y protección de la Sagrada Familia, para así aprender a vivir el amor y el sacrificio, conscientes de que la gracia del sacramento del matrimonio fortalece a los esposos para sacrificarse el uno por el otro, y ambos por los hijos.

Oración

Que la Sagrada Familia de Nazaret sea modelo y guía de todas las familias cristianas. Que siguiendo los pasos de José y María, los padres puedan educar a sus hijos en la Fe y acercarlos al Amor de Dios y que, como Jesús, los hijos crezcan en sabiduría, obediencia y entrega al Señor.
Por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.

Fr. Francisco M

Fray Francisco M. González Ferrera, OFM. 

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