Septiembre 25
Un día en que yacía enfermo en el palacio del obispo de Asís, un hermano espiritual le dijo en plan de bromas y sonriéndose: ”¿ Por cuánto venderías al Señor estos sacos tuyos?. Muchos baldaquinos y telas de seda se pondrán sobre este cuerpecillo, ahora cubierto de saco”. Entonces tenía una gorra cubierta del mismo saco que el vestido. Y respondió el bienaventurado Francisco, o más bien, el espíritu Santo por él, y dijo con gran fervor y gozo espiritual: “Dices verdad, pues así sucederá para alabanza y gloria de mi Dios”.
(EP 109)














