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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

Exaltación de la Santa Cruz


14 septiembre 2014

San Juan 3,13-17. 

Jesús dijo a Nicodemo: 

«Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. 

De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, 

para que todos los que creen en él tengan Vida eterna. 

Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. 

 Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.» 

Es domingo, es el día del Señor, es la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

!Qué locura! Jesús quiere conquistar a los hombres por la cruz. 

Él espera de nosotros que nos rindamos al verlo crucificado. Que descubramos que no hay otro camino de vida y de salvación que no pase por la cruz. 

Cruz gloriosa porque, en lo sucesivo, el rostro del hombre sufriente resplandece con el amor de Dios. 

De nosotros depende levantar en el desierto del mundo el signo de un futuro más fuerte que la muerte. No se trata de colocar crucifijos por todas partes, se trata de que nosotros mismos estemos marcados por el amor de tal manera que todo hombre pueda reconocer el rostro de Cristo y la esperanza de curación. 

Luchemos contra la muerte para que vivan humanamente los minusválidos, los débiles, los incurables. 

El Señor es levantado delante de nuestros ojos para que, al mirarlo, al amarlo, al cuidar de él, quedemos curados; quiero pensar que, en cada crucificado, el Señor nos atrae hacia él, para que seamos semejantes a él en ternura, en compasión, en misericordia. 

Luchemos contras todos los que son crucificados hoy, contra todos los clavados en las razones de las guerras, en las reglas del sistema económico, en el humilladero de las fronteras, en la crueldad de las cuchillas que cierran el paso a los hambrientos, en la fragilidad de pateras, balsas y cayucos.

Luchemos contra esas cruces y pongamos en ella el amor, único antídoto que hace retroceder la muerte y el dolor. 

!Paz y Bien! 


Bitácoras


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