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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

Traje de fiesta


15 octubre 2017

Mateo (22,1-14)Evangelio según san Mateo (22,1-14)

 En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda." Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»
Palabra del Señor

Dios no se da por vencido. Su amor a los hombre es como una avalancha incontenible. Su pueblo no quiso responder a su llamada. No solamente “no quisieron ir”, sino que, además, “echaron mano de los criados y los maltrataron hasta matarlos”.
Y ante el rechazo de su pueblo, va y abre el juego: extiende su llamada a toda la humanidad. “Id ahora a todos los cruce de los caminos”. Quiere que todos lo sepan, que nadie se sienta excluido. Quiere que los que vayan creyendo en Él no guarden para ellos esa alegría, sino que la repartan, la contagien. Quiere una Iglesia misionera:” los criados salieron a los caninos”.
Y así la Iglesia se echó andar por los caminos del mundo. Sin más poder que la Palabra desarmada del Señor, si más comida ni dinero en el zurrón que una inmensa confianza en el Padre y un amor desbordado a la gente, se fue por ahí a dar la Buena noticia: Dios quiere que todos entremos en el banquete. Ayer y hoy, un ejército de misioneros sembrándose por todos los caminos del mundo. Para que, algún día, florezca de nuevo la sonrisa.
Pero los llamados en segundo lugar también son libres. Dios invita, pero no fuerza. Sigue el hombre teniendo ese enorme poder decir que no. Y en este sentido llama la atención la escena del rey cuando reparó en uno que no llevaba el traje de fiesta. Desconcierta su respuesta: “atadlo de pies y de manos y arrojarlos fuera a las tinieblas.”
Jesús quiere que comprendamos que no por el hecho de abrir la invitación a todo el mundo está Dios maltratando su Reino. No se está ofreciendo el banquete a precio de saldo, para que la sala se llene a toda costa, para que no se desperdicie una comida que está a punto. Nada de eso. Quiere decirnos que todos son llamados, es verdad, “malos y buenos “, pero solo son escogidos aquellos que han dado un paso fundamental y libre: el paso de la conversión. ¡Este es el traje de fiesta! Fácil y difícil a un tiempo. Final de la lucha y de un cambio que, cada uno, tenemos que coronar.
La mesa, pues, está servida. Nadie puede sentirse excluido. Cada uno tendremos que elegir, libremente, si nos vamos a nuestras tierras y a nuestros negocios, o nos colocamos el traje de fiesta. De nosotros depende.
¡Feliz Domingo!

¡Paz y Bien!


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