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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

No aguar el vino


23 Agosto 2015

san Juan (6,60-69)

 En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?» Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: «¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen.» Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.» Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?» Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.»

Jesús te empeñaste en decirlo todo, en llegar hasta el fondo. Descorriste el misterio de una carne que se entrega, de una vida que se comparte. Nos abriste el apetito de una vida eterna que nada se parece a estos pobres hilachos de vida a los que aquí nos vamos aferrando. Apretaste demasiado y las cuerdas has acabado saltando: "Muchos discípulos de Jesús, al oírlo dijeron: este modo de hablar es inaceptable, ¿quién puede hacer caso?... Y entonces se echaron atrás y no volvieron a ir con él" ¡Claro! Es que tus palabras sobre el pan de vida no son algo que se pueda añadir tranquilamente a cuanto ya sabemos o pensamos, sino que acaban poniéndolo todo en solfa. Nos obliga a cambiar, a vivir de otra manera. Nos obliga a escoger. Y escoger es duro, porque es dejar muchos caminos posibles -algunos de ellos fáciles, atractivos, deseables- y quedarnos con uno: con el tuyo. Nosotros creemos en ti y en tu mensaje pero como siempre intentamos echar un poco de agua al vino, reducir tu mensaje, decir que no es para tanto, terminamos dulcificando la cruz, rebajamos el listón para que así seamos mas los que te seguimos. Pero tu nos dices:"también vosotros os queréis marchar? Estas dispuestos a que no te entendamos, o a que digamos que estás loco; estas dispuestos a quedarte solo con tal de no adulterar la verdad; no te preocupa que tu Iglesia sea solo para unos cuantos. Pero, al fin, alguien da el paso. El viento del espíritu sopla y dice en boca de Pedro: "Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna". Todo lo tenemos en Cristo, o lo tomas o lo dejas, se trata de escoger y para siempre. La fe es cuestión de fidelidad total. Sin aguar el vino. Sin rebajas de otoño. Sin querer poner límites de tiempo, o sordinas de criterios egoístas. Sin andar buscando excepciones a nuestra radical opción por la vida. Con un no absoluto a la mentira. Abrazados, cuando Él lo diga, a la cruz de la pobreza, del dolor, o del perdón al enemigo. Sin preocupaciones en absoluto por el número de seguidores: eso nunca le preocupó a Él. ¿Vamos? ¿Somos capaces hoy, de hacer nuestra la palabra de Pedro?: "Señor, ¿a quien vamos a acudir? Tú tienes palabra de vida eterna". ¡Qué maravilla de fe! ¡Que suerte la nuestra! ¡Feliz Domingo! ¡Paz y Bien!


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