Ama hermano, no hay otro don
San Mateo 22,34-40.
Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron con Él,
y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
"Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?".
Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu.
Este es el más grande y el primer mandamiento.
El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas".
Lo peor que le puede pasar a una verdad es darla falsamente por supuesta; pensar que se la tiene, sin tenerla. Ésa fue la irremediable ceguera de los fariseos; se creían tan buenos, que no les pasaba por la cabeza ponerse a tiro de perdón.
El evangelio de este domingo me hace pensar así. Nos habla de algo que no se nos ocurre rechazar, ni discutir: el amor; pero que lamentablemente ha dejado de sorprendernos. Ya no es un grito que nos interpela ni un revulsivo que nos provoque la voluntad de cambiar, ni luz que nos haga descubrir que hemos perdido el camino. Nos suena a sabido. Da la sensación que a fuerza de hablar del amor ya no es una meta que debamos conquistar. Es una historia que nos aburre de puro sabida que está. Es eso: un supuesto. Al cristiano, el amor se lo supone como al soldado el valor.
Pero hay que preguntarse:¿lo tenemos?Nosotros los cristianos, los que hemos echado los dientes entre humo de incienso y toque de campana, bautizados y confirmados y casados por la Iglesia....¿amamos de verdad a Dios y al hermano?
Yo no lo tengo tan claro. ¿Se puede tener amor y ver los mandamientos como un corsé que nos impide vivir en libertad? ¿Se puede decir que ama quien necesita, bajo pena de pecado, encontrarse una vez a la semana con Dios y los hermanos, confesad y recibid la eucaristía una vez al año? ¿Se ha planteado el amor quien reduce su fe a una práctica si vida, quien aparece como cristiano media hora a la semana y vive el resto del tiempo como pagano? ¿O quien sigue pensando que puede hacer de su dinero lo que quiera, o no es capaz de perdonar al que lo ofendió, o no se conmueve ante el hambre de un ser humano, o no le importa traicionar con tal de subir, o tiene sucia la lengua de tanto hablar basura de los otros, o duda en aprovecharse de los débiles pensando que el negocio es el negocio...?
No me parece buena idea seguir dando por supuesto el amor. ¿No sería mejor reconocer que no lo tenemos, y empezar entre nosotros, pacientemente, una nueva evangelización, la del amor?
Ama hermano y haz lo que quieras. Ama hermano, no hay otro don.
¡Buen domingo!
¡Paz y Bien!
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