1 de septiembre: Jornada de la Creación, un tiempo de oración y fraternidad
Hoy, 1 de septiembre, la Iglesia universal se une a todos los cristianos para celebrar la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. Con esta fecha comienza el Tiempo de la Creación, que se prolonga hasta el 4 de octubre, día en que recordamos a nuestro hermano San Francisco de Asís, patrono de la ecología y cantor de la creación.
Este año 2025, la Jornada se inspira en dos aniversarios que nos invitan a renovar la fe y el compromiso: los 1700 años del Concilio de Nicea, donde la Iglesia proclamó su fe en el Dios “Creador del cielo y de la tierra”, y los 10 años de la encíclica Laudato si’, con la que el Papa Francisco nos recordó que la creación entera es un don y una tarea que hemos de custodiar con amor.
El lema escogido por el Papa para este año, “Semillas de paz y esperanza”, nos anima a descubrir en la tierra, en el agua, en el aire y en cada criatura, signos de reconciliación y de futuro. Cuidar la creación es sembrar paz y esperanza en un mundo herido.
El Tiempo de la Creación nació en 1989, cuando el patriarca ecuménico Dimitrios I propuso el 1 de septiembre como día de oración por la creación. Más tarde, el Consejo Mundial de Iglesias amplió esta celebración hasta el 4 de octubre. Desde 2015, con el impulso del Papa Francisco, la Iglesia católica celebra también esta Jornada con una Eucaristía propia: la Misa por la Custodia de la Creación.
En muchas comunidades de todo el mundo, desde Asia hasta América Latina, hoy se celebran liturgias, vigilias y momentos de oración. Es un tiempo profundamente ecuménico, en el que católicos, ortodoxos, luteranos, anglicanos y otras iglesias cristianas caminan juntos, unidos en la misma alabanza al Creador y en el mismo compromiso por la casa común.
El Consejo Mundial de Iglesias ha preparado materiales y un vídeo que recuerdan el origen y el simbolismo de esta Jornada. A nivel mundial, un servicio de oración en línea reunirá a pastores y obispos de distintas iglesias, como signo de unidad en la diversidad.
Que este nuevo Tiempo de la Creación nos ayude a vivir como San Francisco de Asís: con el corazón agradecido, la mirada sencilla y los brazos abiertos a todas las criaturas, hermanas y hermanos que nos acompañan en el camino hacia Dios.
