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San Francisco en San Juan de los Reyes


05 octubre 2026
San Francisco en San Juan de los Reyes

El domingo 4 de octubre de 2026, el Monasterio y la Parroquia de San Juan de los Reyes de Toledo se vistieron de fiesta para celebrar con especial solemnidad a nuestro seráfico Padre san Francisco de Asís.

La celebración de este año adquirió un significado particularmente especial al encontrarnos en el VIII Centenario del Tránsito de san Francisco de Asís (1226-2026). Ochocientos años después de su muerte, su testimonio evangélico continúa interpelando a la Iglesia y al mundo, invitándonos a volver a la sencillez del Evangelio, a reconocer a todos como hermanos y a convertirnos en instrumentos de paz.

Fue una jornada marcada por la oración, la fraternidad y la alegría, en la que religiosos, religiosas, fieles, cofradías y hermandades nos reunimos como una sola familia en torno al Señor para dar gracias por el inmenso don que san Francisco sigue siendo para la Iglesia.

Una Eucaristía vivida en familia franciscana

La solemne celebración de la Eucaristía comenzó a las 13:00 horas, presidida por el arzobispo de Toledo y primado de España, D. Francisco Cerro Chaves, acompañado por su secretario y por los Hermanos Menores de la comunidad franciscana de San Juan de los Reyes.

La celebración se inició con una solemne procesión de entrada, acompañada por la cruz, los ciriales y el incienso. Desde el primer momento se vivió un profundo clima de oración, solemnidad y recogimiento que ayudó a toda la asamblea a disponerse para celebrar el misterio de la Eucaristía.

La liturgia contó con la participación activa de los fieles en las lecturas, el salmo, las moniciones, la oración de los fieles, la presentación de las ofrendas y la acción de gracias, haciendo visible el carácter comunitario de esta gran fiesta.

Numerosos fieles de la parroquia participaron en la celebración. Nos acompañaron también religiosas de distintas comunidades de la familia franciscana: las Hermanas Concepcionistas de Toledo y de La Puebla de Montalbán, las Hermanas Clarisas de Toledo y las Hermanas de la Tercera Orden Regular (TOR) de Toledo, así como los hermanos y hermanas de la Orden Franciscana Seglar (OFS). Todos ellos se unieron a nuestra comunidad en la oración, la fraternidad y el gozo de esta gran solemnidad franciscana.

Asimismo, estuvieron presentes representantes de diversas cofradías, hermandades y ermitas vinculadas a nuestra parroquia, entre ellas las de la Virgen del Valle, Virgen de la Cabeza, Cristo de la Buena Muerte, Cristo de la Humildad y María Santísima de la Esperanza, Santo Ángel, San Jerónimo y Virgen de la Bastida.

La presencia de todos ellos hizo especialmente visible la comunión eclesial y franciscana que caracteriza a nuestra comunidad y convirtió la Eucaristía en un verdadero encuentro de fe, fraternidad y acción de gracias en torno a nuestro seráfico Padre san Francisco de Asís.

Tres claves para comprender a san Francisco

En su homilía, D. Francisco Cerro Chaves acercó a los presentes a la figura y espiritualidad del Pobrecillo de Asís, proponiendo tres claves fundamentales de su vida.

En primer lugar, presentó a san Francisco como místico: un hombre profundamente enamorado de Dios, cuya existencia estuvo marcada por la oración, la contemplación y la humildad. La vida de Francisco no puede comprenderse sin su encuentro personal con Jesucristo. De aquel encuentro nació su deseo de vivir el Evangelio con sencillez y radicalidad.

Como segunda clave, destacó a san Francisco como hombre de Iglesia. Su deseo de renovación evangélica nunca estuvo separado de la comunión eclesial. Francisco amó profundamente a la Iglesia y quiso recorrer su camino desde la obediencia, la pobreza y la fidelidad al Evangelio.

Finalmente, presentó a san Francisco como hermano universal. El santo de Asís aprendió a contemplar a cada persona y a toda la creación con una mirada nueva. Se hizo hermano de los pobres, de los pequeños y de los marginados; hermano de toda criatura y mensajero incansable de reconciliación y de paz. Su fraternidad nacía de una profunda convicción: todos somos hijos de un mismo Padre.

Estas tres dimensiones —místico, hombre de Iglesia y hermano universal— siguen siendo, ochocientos años después de su Tránsito, una llamada profundamente actual para nuestra vida cristiana.

Un agradecimiento lleno de fraternidad

Después de la Comunión tuvo lugar uno de los momentos más entrañables de la jornada. La comunidad parroquial quiso expresar públicamente su agradecimiento a nuestros hermanos franciscanos Fr. Pepe y Fr. Vicente por su generosa entrega, disponibilidad y servicio durante el último año en San Juan de los Reyes.

De manera especial, se recordó el tiempo en el que tuvieron que asumir numerosas responsabilidades y sostener la vida pastoral, fraterna y cotidiana de San Juan de los Reyes sin la presencia estable de otros hermanos.

Durante aquel periodo, Fr. Antonio Majeesh, que entonces residía en Alcalá de Henares, acompañó y colaboró también con la comunidad parroquial durante los fines de semana, desplazándose hasta Toledo para apoyar la labor pastoral y contribuir al servicio y fortalecimiento de la vida de la parroquia.

Como expresión del cariño y agradecimiento de toda la comunidad, el Sr. Arzobispo hizo entrega a Fr. Pepe y Fr. Vicente de unos detalles conmemorativos. Fue un gesto sencillo y fraterno con el que se quiso reconocer una entrega realizada muchas veces de manera silenciosa, constante y generosa.

San Francisco recorre el claustro de San Juan de los Reyes

Finalizada la celebración eucarística, tuvo lugar la procesión solemne con la imagen de san Francisco de Asís por el histórico claustro del Monasterio de San Juan de los Reyes.

La Cruz de San Damián abría la procesión, seguida por los ciriales. A continuación caminaba el pueblo de Dios, acompañado por la oración y los cantos. El incienso precedía la imagen de nuestro seráfico Padre san Francisco y, tras ella, caminaban el Sr. Arzobispo y los sacerdotes.

El recorrido por el claustro ofreció una imagen especialmente hermosa y significativa: san Francisco caminando nuevamente en medio de su pueblo, acompañado por religiosos, religiosas, sacerdotes, representantes de cofradías y hermandades y numerosos fieles.

Entre los muros centenarios del Monasterio de San Juan de los Reyes resonaba así, una vez más, la llamada franciscana a vivir el Evangelio desde la sencillez, la fraternidad y la paz, siguiendo las huellas del Pobrecillo de Asís.

En este año del VIII Centenario de su Tránsito, aquella procesión adquirió además un profundo significado: ocho siglos después de su partida a la casa del Padre, Francisco continúa caminando con la Iglesia, recordándonos que el Evangelio puede ser vivido con alegría, sencillez y radicalidad.

Veneración de la reliquia de san Francisco

Al concluir la procesión tuvo lugar otro de los momentos de mayor recogimiento de la jornada: la veneración y el beso de la reliquia de san Francisco de Asís.

Los fieles se acercaron con devoción para venerar la reliquia de nuestro seráfico Padre, confiando a su intercesión sus intenciones personales y familiares y pidiendo al Señor la gracia de vivir cada día con mayor fidelidad el santo Evangelio.

Este gesto no fue solamente un recuerdo de un santo que vivió hace ocho siglos, sino también una invitación a renovar el deseo de hacer presente hoy aquello que Francisco descubrió como el centro de toda su existencia: seguir las huellas de Jesucristo pobre, humilde y crucificado.

La fraternidad continuó alrededor de la mesa

Tras la celebración litúrgica, la procesión y la veneración de la reliquia, la jornada continuó con un alegre ágape fraterno en el claustro del monasterio.

Fue un hermoso momento para encontrarnos, conversar y compartir la mesa en un ambiente sencillo, cercano y familiar. Frailes, sacerdotes, religiosas, representantes de cofradías y hermandades y fieles de la parroquia compartieron juntos este encuentro, prolongando así la alegría de la celebración.

La fraternidad celebrada alrededor del altar de la Eucaristía encontró su continuación alrededor de la mesa compartida. Celebrar a san Francisco significa también aprender a encontrarnos como hermanos, acogernos mutuamente y dar gracias a Dios por el don de caminar juntos.

La solemnidad de este 4 de octubre de 2026, vivida en el marco del VIII Centenario del Tránsito de san Francisco de Asís (1226-2026), quedará como una hermosa jornada en la vida de nuestra comunidad de San Juan de los Reyes.

Ochocientos años después, el Pobrecillo de Asís continúa recordándonos que el Evangelio no envejece y que su llamada permanece plenamente actual: poner a Cristo en el centro, vivir con sencillez y humildad, construir fraternidad, acercarnos a los pobres y convertirnos en instrumentos de reconciliación y de paz.

Que la intercesión de nuestro seráfico Padre san Francisco de Asís nos ayude a vivir cada día con un corazón más evangélico, humilde y fraterno y que, siguiendo sus huellas, sepamos llevar a todos la alegría y la paz de Cristo.

San Francisco de Asís, ruega por nosotros.

¡Paz y Bien!

Fr. Antonio Majeesh George Kallely, OFM

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